TEATRO CALDERON, SEMINCI, S.O., Traumas familiares, cine sensorial,
Premio del Jurado en Cannes, ex-aequo con Sirat. 1 siglo de la historia de Alemania siguiendo a 4 niñas que viven en una granja de la zona rural de Altmark entre Hamburgo y Berlín, pertenecen a la misma familia de agricultores y comparten sufrimientos y traumas, sobre todo sexuales: Alma vive a comienzos del siglo XX, Erica en los años 40 bajo los ecos de la Segunda Guerra Mundial, Angelica en la República Democrática Alemana durante los años 80 y Lenka en nuestro presente mucho después de la caída del muro de Berlín. Todas ellas buscan escapar de las reglas y convenciones de su época, intentando comprender y cuestionar los prejuicios a los que están sujetas. De sus experiencias cotidianas se derivan las de sus descendientes, pequeños temblores, desgracias con un gran impacto y que la gente guarda en secreto. También la fascinación por la muerte, retratada una y otra vez, está en la atmósfera que envuelve toda la película. “Un cine sensorial que habla de la combinación de percepción, memoria e imaginación… puedo recordar desde el cuerpo y mirarme desde afuera tras una experiencia determinada.” Cine y misterio con mirada de mujer sobre las mujeres, un collage impresionista y sensual, denso.
Narrada en primera persona aunque esa persona sea tan fluida que en realidad es un punto de vista subjetivo. Con una cronología llena de saltos en el tiempo, desordenada, quiere responder a la pregunta “¿Existe algo que a través de las generaciones transmite los traumas?. La simultaneidad en el tiempo, en el mismo lugar, en que una persona haga algo muy corriente y otra tenga una experiencia existencial que cambie su vida”. Y el ojo en la cerradura, queriendo ver para comprender.
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