TEATRO JOVELLANOS, FICX Pases Especiales, Documental,
Lisandro Alonso Premio de Honor en esta edición del FICX por “su arte de salir a buscar, por encontrar la verdad en la observación, la austeridad y el silencio. Su filmografía es un recorrido áspero y poético por la América profunda, un acto de resistencia estética.”
La Libertad fue su debut en pantalla y la crítica etiquetó su estilo por su profunda esencialidad. Lisandro sigue a un hachero solitario, trabajador en la finca de su padre, Misael, al que Lisandro observó durante 8 meses para ganar la confianza con él y con la cámara, y grabó en 10 días, un micromundo para esa película. En la inmensidad de la Pampa Misael trabaja, come, caza, duerme, vive. Un día que es una vida porque no puede salir de ahí, con la rutina está todo contado. La forma en que vive Misael es política, es la situación que vive. La libertad alude a la falta de libertad, a todo lo que le falta. Con un guión de sólo 5 páginas, “montado ya desde el rodaje”, un conjunto de elipsis que hacen ver 24 horas de la observación de los 8 meses, con diálogos mínimos, planos fijos largos elegantes en el interior de la escena, sólo con luz natural, rodó hasta terminar las 50 latas de cinta de 35 de las que disponía. Los primeros minutos son lentos, para transmitir la calma necesaria para que el espectador empiece a disfrutar y a hacer gimnasia mental con la imagen, no para entretener sino para dejarlo pensar. Las únicas claves que le dio a Misael fueron no mirar a cámara y no reírse, él se sentía protagonista dentro y fuera de la cámara por el trato que recibía. Mas de 20 años después de su rodaje sigue constituyendo un manifiesto de un estilo de cine naturalista, documental, austero, minimalista.
Y está a punto de rodar La Libertad 2 con el mismo Misael.