YELMO GIJON, FICX Esbilla, Cine dentro del cine, Blanco y Negro,
Rodada en un preciosista blanco y negro, nos cuenta como debió ser el rodaje que Godard (interpretado por Guillaume Marbeck) hizo de Al final de la escapada en 1959. Una carta de amor al cine y a la película que cambió radicalmente la manera de rodar y dio lugar a La Nouvelle Vague, la nueva forma de hacer cine en Francia, con la libertad creativa y técnica por bandera. Además de los protagonistas de Al final de la escapada, Jean Seberg (aquí Zoey Deutsch) y Jean Paul Belmondo (Aubry Dublín) aparecen muchos de los que formaron parte de ese grupo de la vanguardia del cine, Agnes Varda, la montadora Cecil Decugis, Truffaut, Chabrol, Rommer, Bresson, Rosselini, Melville.
Linklater usa elementos de la Nouvelle Vague como el formato de pantalla cuadrado, la imagen en blanco y negro, rodaje cámara en mano y en exteriores naturales, o la primacía de la frontalidad, manteniendo su autonomía y su ingenio para mostrar la alegría de vivir y de crear, presentado con humor y ligereza. Delicioso retrato de Godard, gran bromista y genio, critico de Cahiers du Cinema, revista donde se fraguó este film, acompañado por sus cinéfilos compañeros, el padre espiritual Roberto Rossellini, el productor Beaudegard, el cineasta Melville y el actor-púgil Belmondo. La base del nuevo cine era romper las reglas, filmar sin guión, pasar las horas de rodaje en un bar esperando la llegada de las musas para desesperación de su productor y de su protagonista Jean Seberg. A cambio consiguió la espontaneidad y la libertad en el cine.
Un falso making of, un homenaje festivo, una cápsula del tiempo acogedora, sin nostalgia, con un trato cómplice y benevolente, a Jean-Luc Godard y a la Nouvelle Vague.