EMBAJADORES OVIEDO, Drama, Abusos sexuales
Un cura, Manuel (Alberto San Juan), encarna un personaje imposible en la vida real y las reacciones ante la verdad de los pecados/delitos cometidos hace casi treinta años, y se arrepiente, primero para evitar males mayores -atrición-, y luego al conocer las terribles consecuencias, hasta el suicidio, de sus víctimas, contrición. Ahora estaba solicitando a la iglesia dejar el sacerdocio y cambiar radicalmente de vida, y no se lo permiten. La historia está contada desde la mirada del culpable en busca de perdón, mirando a la cara al ¨monstruo”, a quien no se quiere mirar, a quien se aborrece y no se le acepta ni se le perdona, aunque la confesión debiera significar el perdón para la Iglesia. Sin maniqueísmos, describe sin juzgar, analiza sin caer en la ira, mantiene la claridad del callejón sin salida que supone la verdad cruda del delito.
La culpa y la imposibilidad del perdón, el arrepentimiento, la verdad frente al silencio.
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