En la Roma de los setenta, la familia Borguetti se muda a un piso en la ultima planta de un complejo residencial de nueva construcción con vistas a toda la ciudad. A pesar de esta mejora, el matrimonio de Clara (Penélope Cruz) una madre excéntrica que procede de la España de Franco y Felipe (Vincenzo Amato) un hombre ultradicional del Sur, ya no son felices, pero no pueden separarse. Tienen tres hijos, 2 chicos pequeños y Adriana (Luana Giuliani) la hija mayor, de 12 años, que se siente un chico, quiere que le llamen Andrea (nombre masculino en Italia), tiene dificultades de integración en el nuevo barrio y su propio padre no acepta esta digresión. Adriana cuenta solo con el apoyo de su madre, Clara, una madre muy protectora que tiene con ella una relación simbiótica y muy física. Un día visita a Clara la secretaria de Felice para contarle que está embarazada de su marido y a Clara se le cae el mundo encima.
Animan la trama “coreos” y “karaokes” de Clara y sus hijos con canciones de Raffaella Carrá, Patty Bravo o Jhonny Dorelli cantando Love Story.
Un drama sobre la identidad de género, sobre la hipocresía sexista en el matrimonio y un gran homenaje al karaoke, a cantar en familia.
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