OCINE GIJÓN, FICX Retueyos, Suicidio,
Premio Especial del Jurado a la Película y Premio a la mejor Interpretación para su pareja protagonista, Mayra Imbro y Mikhail Senkov, en el Festival de Locarno.
Masha, una aspirante a modelo bielorrusa que quiere irse de Minsk, con tendencias suicidas, acerca su mirada a los mundos de la muerte, y camina de noche hasta la Morgue donde se encuentra con Misha, un tipo opaco, tatuado y solitario, que trabaja allí haciendo autopsias y arreglando cadáveres por las noches, aunque su verdadera obsesión es la pintura y tiene su casa llena con sus propias obras inspiradas en su trabajo (las pinturas que aparecen en la película son creaciones reales de Senkov). El título, traducible como Caracol Blanco, habla a la vez de unos caracoles que Masha usa para cuidar su piel y que son sus mascotas y que también son usados como metáfora en alguna escena sobre la relación entre ambos.
Kremser y Peter desarrollaron el proyecto a partir de las historias reales de sus dos personajes centrales, una actriz y un actor no profesionales que aportaron elementos de sus propias vidas para luego interpretarlas en la ficción. Durante la rueda de prensa en el FICX, los directores explicaron que el origen del proyecto se remonta a hace una década, cuando conocieron a Misha, el pintor que acabaría interpretándose a sí mismo. Para ellos los limites entre documental y ficción nunca importaron: “Lo que une nuestras películas es la búsqueda de un resultado emocional”. Ese enfoque se traduce en un trabajo estrecho con los protagonistas reales, con sus gestos, sus vivencias, sus silencios. Una de las escenas clave sirve de ejemplo, en la primera visita de Masha a la morgue tras sobrevivir a un intento de suicidio, dice Peter “Es la primera vez que ve un cadáver real… lo importante para nosotros era su reacción auténtica”
El film se alimenta de lo real, indaga en la fragilidad, la belleza y el lugar que ocupan nuestras heridas en la búsqueda de un refugio emocional, muestra que otro tipo de conexión humana es posible, no es perfecta, ni romántica, pero permite ver que un ser puede encontrar en el otro un atisbo de luz.
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